“En verano, La Mancha tiene que verse amarilla desde arriba; el calor inclemente de por estos lares quema hasta la tierra que se hace polvo, y el paisaje se torna amarillento: pasto amarillo, casas amarillas, carreteras amarillas”.
Tiene suerte Claudia Leal: sus ojos de forastera no están acostumbrados a mirar La Mancha. Muy al contrario, sus ojos VEN; se adentran limpios en paisajes y paisanajes.
El resto lo hacen su cámara, sus palabras y, cómo no, el delicado diseño de su último fotolibro, Navahermosa.
Descúbrelo en el espacio i.




